Soy una zombie

Hay una cosa de la que no me había dado cuenta hasta ayer.
La sensación de ser un zombie. Una muerta que está bien muerta, pero sigue viva. Es algo contranatura. El mundo está hecho para los vivos. Los muertos se mueren, descansan en paz y así los vivos pueden seguir con sus vidas, no es cierto?? PEro y qué pasa con las muertas vivientes?? LA gente como yo. Podréis decir que hay mucha gente que vive como zombies y no pasa absolutamente nada. El significado que cada persona le quiera dar a su vida no nos importa en absoluto al resto de los mortalitos..... PEro....y si de repente eres consciente de tu propia naturaleza zombie?? Os aseguro que no es nada agradable descubrirlo.
Y descubrirlo como tal, porque os tratan así. O tenéis esa sensación. Que os apartan de sus vidas (vidas reales, tú no puedes unirte a vidas de vivos, eres una zombie, sal a juntarte con el resto de zombies...). Desintégrate de la sociedad y lo que eras, porque desde tu diagnóstico, como estás enferma y la enfermedad es muy grave.... Te vas a morir, luego no estás del todo viva. Y si lo estás, nos da absolutamente igual. TE vas a morir.
Aprovecha y haz todo aquello que nunca pudiste hacer!! (Esto te dice alguna gente). También te dicen: bueno, ahora que no trabajas puedes dedicarte a lo que quieras. Aprovecha.
Todo esto es verdad, y lo podemos pensar todas y cada una de las personas que tenemos cáncer pero... No suena nada bien cuando te lo dicen los demás. Porque parece que quisieran darte ánimos con palabras sin sentido.
Vale, porque al principio de la semana pensé que ya que tenía tanta conciencia de mi propia muerte, podría dedicarme a vivir cada momento como si fuese el último. A disfrutar de cada uno de los momentos que me quedase de mi patética vida. Patética porque yo la quería llamar patética.
A ver, entendedme, yo nunca he tenido una vida de la que me sienta orgullosa. No soy la típica persona que vivía feliz con una familia amorosa, hijos y un trabajo que la llenara por completo. Tampoco con una apretada agenda llena de actividades y diversión. No. NAda más lejos.
Por eso cuando recibí el diagnóstico de mi enfermedad, pensé que sería una gran oportunidad para bajarme un poco del mundo y pararme a pensar qué había hecho hasta ahora con mi vida. Por qué no estaba contenta y por qué diablos estaba aplazando tanto la felicidad.
Eso pensaba. Eso pienso, a veces. Sin embargo, ahora también pienso que lo más importante no es ni la felicidad de mi patética vida, ni las vidas del resto de personas, ni vivir el resto de momentos de que me quedan de vida como si fueran el último. No.
Ahora creo que lo realmente importante es sacar de mi cuerpo y de mi cabeza todas las sensaciones y todas las molestias. Que se vayan. Porque han tenido mucho tiempo de instalarse y han ayudado a la enfermedad a quedarse. El cáncer estaba a gusto en mi interior, no lo sabes?? Vivía en la gloria. Tenía todo lo necesario para hacerlo y crecer: caos, estrés, pensamientos negativos, baja autoestima, pésima alimentación y azúcar en abundancia, tristeza, ansiedad, desasosiego, guerra, conflicto, desaprobación...... Todo. El cáncer soy yo misma contra mí.  Y tengo que ponerme de mi parte. ME lo debo.
No quiero que pienses que tengo cáncer por mi culpa. No es así tampoco. Yo sólo digo que pudo crecer y estar a gustito con todo lo que yo aderecé mi cuerpo y mi alma.
La gente que está enferma no tiene culpa por estar enferma, pero yo creo positivamente, que cada uno puede hacer mucho por ponérselo difícil al trastorno.

En el mundo de los vivos sanos, la gente enferma tampoco es bien recibida. Lo normal es que se les "discrimine". No es bonito ver a niños enfermos, esto tal vez es lo más desagradable del mundo. No los queremos ver pero están ahí. Tampoco nos gusta la vejez. No queremos envejecer pero nadie se escapa de eso tampoco. Nadie se quiere enfermar. Pero aquí estamos.  Niños, adultos y viejos enfermos. Hola. Aquí estamos. Los muertos vivientes. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Q3: tercera sesión

Q8

Q5