Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2018

Q9

Pues Q9. No me puedo creer que este viernes, si todo va bien, me voy a poner la Q10. Es increíble. EStoy muy contenta porque, de verdad, veo que el tiempo pasa y yo voy avanzando. Eso me anima muchísimo. Estamos casi a finales de mayo. Venga que se puede llegar al viernes. Vamos. He pensado que si llego a la Q10 voy a organizar una pequeña fiestecita particular. Porque sólo me quedarán dos sesiones para acabar con las quimios semanales. Después vendrán otras quimios.... pero de ésas nos ocuparemos en su momento. Cuando lleguen.... He aprendido que tengo que aceptar lo que no puedo cambiar. Y eso incluye muchas cosas en mi vida ahora mismo. No puedo permitir que el enfado me quite la energía o no me deje ver la carencia que hay debajo. Vamos a por esa dichosa Q10. VAmos, vamos, vamos.

Q8

No me puedo creer que ya hayan pasado 8 sesiones de quimioterapia. 8 cocktailes de paclitaxel. (2 de ellos a dosis reducidas y 2 semanas de descanso.....). Es decir, han pasado 10 semanas desde que empecé con la quimio. Eso son casi 3 meses ya. Estoy bien. No me puedo quejar de momento. Me están curando y me voy a curar, no puede ser de otra manera. De todas formas, sólo importa el momento presente. Esta mañana pensaba que sólo importaba salir a la calle e ir a la biblioteca. Y aquí estoy. Me doy cuenta de que sólo quiero estar sola y aislada. No me apetece interaccionar con nadie. Imagino que esto es normal. ES como si no me interesara nada del resto del mundo. No es algo así como desgana o apatía, no es que esté depre. Es que realmente quiero dedicarme a mí. A lo que hay dentro de mí, mi ordenador, mis lecturas, mis aprendizajes, mi blog, mi sitio en la biblioteca, mi silencio. Sólo quiero estar sola y en silencio. No sé por cuanto tiempo. Si por mí fuera, toda la vida así. En...

Q6 y Q7

La sexta sesión fue bien. Porque la dosis era reducida y eso me imagino que influiría. Vinieron a visitarme mis amigas y un amigo de la familia. Al principio, estaba muy contenta y motivada, porque eso supondría un cambio grande en mi rutina. Y que mi madre descansaría de mí y yo de ella en la convivencia. Fue bastante bien hasta el tercer día, cuando me di cuenta de que en el fondo...no quiero ni agua bendita. Es muy extraña la sensación. Entre la desazón y el desasosiego. No es que no me guste tener visitas, lo agradezco una barbaridad...pero hay algo que me impide disfrutar de ellas plenamente. Después he tenido alguna desilusión ... El pequeño mundo, claro, cómo no. Me parece bien verlo, pero antiguamente estaba deseando verme y ahora únicamente me ve cuando le viene bien o cuando le apetece. Dice que así es como tiene que ser. Que yo también lo he hecho. Estoy postponiendo demasiado dejar de verlo definitivamente. Le dije a Flau la última vez que hablamos, que me puse a llor...